- La difícil tarea de traducir los títulos cinematográficos
- El primer error es suponer que la responsabilidad de este trabajo es de un traductor oficial
- El autor se guía por criterios artísticos que chocan con los deseos de los productores
Para titular una obra el autor debe buscar un concepto atractivo y
conciso que resuma el contenido global de su creación. Hay autores como
Saramago que piensan en el título como en el germen de la inspiración, una vez
han definido las palabras que lo forman, dejan que la obra se desarrolle por sí
sola. Cada autor tiene sus preferencias. En el cine, sin embargo, el autor cuenta
con un margen de movimiento mucho menor. El título se vuelve así un instrumento
de marketing empleado para captar clientes y muchas veces su elección genera
conflictos.